Niños estimulados. ¿Es recomendable o puede llegar a perjudicarles?

Según Isabel Fernandez del Castillo, autora de uno de los libros que más me gustó y que leí durante mi primer embarazo, “La revolución del nacimiento”, los niños ya nacen estimulados, no necesitan extras ni necesitan clases de Kumon o seguir el método Doman, ni necesitan ser físicamente excelentes ni ser más inteligentes.

niños sobre-estimulados

“Los niños ya son curiosos, activos, creativos, entusiastas, emprendedores, originales, inasequibles al desaliento e inmunes al fracaso”.Isabel afirma que lo que hacemos al intentar estimular es muchas veces lograr el efecto contrario, destruir las propias cualidades innatas de nuestros pequeños y pequeñas.

De la misma forma que el parto se ha convertido en un proceso instrumentalizado donde el papel de la mujer ha quedado relegado al último lugar y donde el protagonista es el personal e instrumental sanitario, al estimular a los niños hacemos que necesiten y dependan de nuestra intervención.

En ocasiones nos quejamos de que nuestros adolescentes hoy en día no se relacionan y prefieren estar delante de una pantalla, pero es a lo que les hemos acostumbrado.

Los niños necesitan horas de juego, donde incentivar su curiosidad e imaginación, capacidad de atención, capacidad social… No es lógico que en la escuela reciban clases de psicomotricidad para que luego los sentemos delante de la tele cada tarde.

                  niños super estimulados niños super estimulados con actividades

Según Fred Rogers, a quien cita Isabel Fernandez en su blog, el trabajo de los niños es jugar libremente. De hecho eso es lo que nos han “mandado de deberes” en el cole de mi hija para este verano, en Parvulario de 5 años: QUE JUEGUEN, QUE JUEGUEN MUCHO.

Isabel acaba la entrada de su blog haciendo una fulminante reflexión: Nunca los niños han jugado tan poco en la historia de la humanidad.

niños y la sobreestimación a la que les sometemos

Es para reflexionar el hecho de que les llevemos a la escuela las mismas o incluso más horas que hacemos nosotros (los adultos ) como jornada laboral, más las clases extraescolares o de refuerzo, para que luego tengan la bici que les hemos comprado aparcada y se les quede pequeña sin saber pedalear sin rueditas. Intentemos usar los parques a diario y dar libertad de juego como necesidad vital.

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Acerca de Carmen

Mamá, Blogera, Redactora
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