Nuestro hijo y sus hábitos alimenticios: cuando ellos piden qué comer

Daba gusto cuando nuestro hijo se alimentaba sólo a base de pecho y algún biberón. Comía abundantemente como lo hace ahora, con casi dieciséis meses, pero sin rechistar, algo que, por desgracia, no podemos asegurar ahora.

No me entendáis mal, nuestro hijo, afortunadamente no nos da problemas con la comida, tenemos esa suerte.Que yo tenga contabilizados, sólo hay tres alimentos de los que le hemos dado a probar que le gustan nada o casi nada: el melón, la sandía y las uvas.

nuestro hijo come solo

El resto se lo come todo.Y con ansia, muchas veces.El problema es que, como ya sabe señalar lo que quiere y, también es verdad, nosotros no somos muchas veces lo firmes que deberíamos ser con ciertas comidas, pues se está empezando a acostumbrar a pedirnos y comer cosas que, en gran cantidad, no son saludables.Empezó su colección de peticiones cuando descubrió el pan. Y, bueno, al fin y al cabo el pan es algo saludable y no nos importó.Pero es que este verano en un sitio al que fuimos le dieron un minihelado de cucurucho que devoró y, por supuesto, cada vez que ve un helado la monta hasta que le damos algo. Y no deja ni una miga de la galleta del cono.

Otro “vicio” que tiene nuestro hijo que tiene son los gusanitos.

Cuando este verano fuimos a la playa, el viaje de casi cinco horas nos traía a mal traer sabiendo lo mal que lleva el coche nuestro hijo (es raro, según me dicen todos mis amigos con hijos, sí, pero es así).

Enseñar a comer bien a nuestro hijo

Pues en uno de sus arranques (tampoco quiero dar la sensación de que es un niño muy quejicoso; es más bien que nosotros tenemos poco aguante o pocas tablas; o quizás ambas cosas), se le ocurrió a su madre darle un gusanito y mano de santo, callado al instante.Eso sí, seguía pidiendo hasta que, no sé exactamente cómo, le consiguió convencer de que ya no había más.

 nuestro hijo come bien

Lo que quiero decir es que un niño que ya se expresa (aunque sea a su modo), que ya se sabe quejar y que ya come de todo (ya ha sido “puesto en contacto” con todo tipo de alimentos) hará lo imposible por que le demos lo que quiere y en le momento que quiere.

Eso sí, es labor nuestra (y nadie dice que sea fácil) evitar que por tenerle callado se convierta en un zampabollos o un niño con problemas de alimentación.

Cuidado con eso…

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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