Nuestro niño nos va ganando terreno según crecen

Resulta evidente que, a medida que nuestro niño crece, su personalidad se va forjando. Hasta en los detalles más nimios, uno puede darse cuenta que el niño (o la niña) desarrolla su carácter, su forma de ser.

nuestro niño impone criterio

Así, cuando estamos a las puertas de que nuestro niño cumpla el año y medio, podemos ver cómo ciertas cosas las tiene más que claras.

Por ejemplo, últimamente sólo accede a comer del plato que le ofrece su madre en la cena siempre que él tenga, en otro plato al lado, la misma comida del que pueda ir cogiendo con su cuchara. Esto, que por un lado es fantástico porque fomenta su independencia, por otro lado condiciona mucho que se termine la cena a hacerlo de una manera muy concreta. De hecho, si intentamos cualquier otra opción, se coge unos cabreos que para qué…

nuestro niño impone criterio

También suele “imponer” su criterio nada más despertarse, por ejemplo. En esas horas tempranas del día, no suelta a su madre ni a sol ni a sombra. A todos los sitios que va ella quiere ir él, nos pide (nos exige, con gestos, gruñidos y lloros) que no se separen en absoluto… con lo que, lógicamente, las labores normales de mi mujer de primera hora de la mañana, como vestirse y arreglarse, se ven muy dificultadas.

Por otro lado, tampoco podemos turnarnos porque cuando está empeñado en estar con su madre no me quiere ver ni en pintura. ¡Si hasta me empuja cuando trato de acercarme!

Estos gestos que pudieran causarnos cierta risa en algún momento, se convierten en un obstáculo que puede ser mayúsculo cuando intentamos hacer todo lo de la casa y el arreglo personal antes de salir de casa, con prisas, por lo general.

nuestro niño impone criterio

Y lo malo es que nos tiene ganado el terreno. A pesar de nuestros intentos, no conseguimos que “razone”, que vea que su madre no se va a ningún lado aunque no le tenga en brazos, que pueda esperar unos minutos entretenido con otras cosas hasta que nos arreglemos. Supongo que será aún muy pequeño para poder razonar con él pero, ¿desde cuándo debemos comenzar a hacerlo?

 
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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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