Problemas de los niños. Ayudalé a minimizarlos.

Cada niño, dentro de los límites que pone su propia edad, tiene una serie de problemas que a ellos les pueden parecer más o menos grandes pero que, como son los primeros a los que se enfrentan en la vida, lo ocupan todo en su pequeño día.

Por eso, la actitud de los padres ante estas situaciones puede conllevar que el problema se acabe solucionando (más bien, que el niño aprenda a minimizar el problema hasta hacerlo tan diminuto que carezca de importancia) o a que se agrande y se creen problemas mayores de lo que podía ser una nimiedad.

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Cuando los niños van ya al colegio, se relacionan, hablan con fluidez, expresan lo que sienten, lo que han pasado de bueno o mal en su entorno de amigos o familiar, puede resultar más sencillo acercarse a ellos en nuestra labor de padres comprensivos.

Es cuando el niño no se comunica del todo (decimos que se le entiende porque con sus gruñidos y sus gestos se hace entender pero existen muchas lagunas, evidentemente, de comunicación entre el bebé y los adultos aún), cuando nos toca a los padres esforzarnos más todavía.

Y la forma en que afrontamos nosotros ciertas situaciones o problemas es muy posible que no sea la más correcta. Pasa por propio desconocimiento.

Porque, ¿qué me hace pensar a mí que cuando le digo a mi hijo de casi diecisiete meses que no eche la cabeza bruscamente hacia atrás, como suele hacer, porque no sabe qué hay detrás y se puede dar y hacerse mucho daño, me entiende el razonamiento? Antes de los cinco años un niño es incapaz de entender un razonamiento por lo que toda la “charla” que le echo es inútil.

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En todo caso, con la edad de mi hijo, debería insistirle en el “no”, cuando lo vuelva a hacer, que es una orden sencilla. También, debo mostrarme comprensivo con él cuando lo haga y se haga daño (que se hará…) pero no comentando el manido “te lo advertí” que no ayuda nada sino más bien verbalizando el dolor que siente (para que él también asuma y asimile lo que ha pasado y sepa al final ponerle nombre) y ofreciéndole una salida a su dolor tal como ”te has hecho daño pero se te pasa, ya verás”.

problemas en niños

Parecerá una tontería pero cantarle el “cura sana”, algo que hemos aprendido todos desde que nos lo cantaban nuestros padres, le aporta la comprensión y el cariño necesario para que dejen de llorar la mayoría de las veces.

En resumen, ser comprensivo con los estados anímicos de vuestros hijos, hablar de un modo suave, sencillo y comprensible y ofrecerle siempre alternativas a sus problemas es la actitud correcta para hacer sentir bien a tus hijos.

 
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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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