Prueba de la Translucencia Nucal

Prueba de la Translucencia Nucal: La primera gran decisión

Os puedo asegurar que todo en el embarazo es un continuo aprendizaje. Es más, estoy seguro de que, si se diese el caso de un segundo hijo, estaríamos igual de asombrados por lo que se aprende cada día que pasa de los nueve meses previos.

Dentro de ese aprendizaje hay millones de cosas casi intrascendentes y positivasemb y algunas absolutamente trascendentes y potencialmente negativas.

Una de las que podría encasillarse en el segundo grupo es la prueba de la Translucencia Nucal. Sí, yo también puse esa cara cuando escuché por primera vez el nombrecito.

En la semana 12 del embarazo (por cierto, estad preparados: vuestra vida de “embarazados” no se compondrá de meses ni siquiera de días, ¡todo son semanas!) y ni antes ni después, se debe hacer una ecografía que determine el grosor de la bolsa de líquido que tiene el feto en la nuca. Si el grosor supera los 3 mm estadísticamente existe un mayor riesgo de que el feto venga con malformaciones, principalmente Síndrome de Down. Suelen resaltar el detalle “estadístico” porque no pueden asegurar nada, es decir, si mide más de los 3 mm famosos es “estadísticamente” más probable que existan malformaciones pero en absoluto es seguro que existan.

nuchal

La prueba de la translucencia nucal se realiza en la semana 12 porque posteriormente, si bien desaparece la bolsa y ya no se puede efectuar la medición, no tiene por qué desaparecer el riesgo, si lo hubiera.ecografia

Lo peor de esta prueba es pensar qué hacer después según el resultado porque, si saliera con riesgo alto, sería responsabilidad nuestra decidir si se verifican los resultados mediante otra prueba, ésta sí invasiva, la amniocentesis que, según dice, tiene una probabilidad del 1% de terminar en aborto. Y, además, si saliera que hay un riesgo alto de malformación, ¿qué haríamos? ¿Lo tendríamos?

Nosotros no tuvimos que pensar en qué posibles decisiones tomar porque todo salió normal. Seguro que tendremos que tomar otras decisiones en el futuro.

love prenant

Y al escribir sobre este aspecto más de principios o filosófico he estado tentado en poner que “afortunadamente” no tuvimos que tomar ninguna decisión. Y fue afortunado porque nos quitó presión, eso sin duda. No me atrevo, sin embargo, a decir “afortunadamente” por tener menos papeletas por tener un hijo con malformaciones porque, estoy seguro, la alegría de tener un hijo no puede disminuir, tenga o no malformaciones.

 

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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