Pruebas médicas para conocer el sexo del bebé

Además de saber que todo marcha bien en el embarazo y el feto se está desarrollando correctamente, una de las dudas que más asaltan a los futuros padres es conocer el sexo del bebé.

Y no te digo nada del resto del mundo que te rodea. A partir del tercer mes o así (cuando haces pública la noticia) te empiezan a acribillar a preguntas del tipo:

  • ¿Sabéis ya lo que va a ser?
  • ¿De qué color compraréis el cochecito, rosa o azul?
  • ¿Qué llevas dentro, un nene o una nena?
  • Uy, pues seguro que es una niña, porque tu barriga no es nada prominente
  • Chica, estás guapísima. Y eso solo quiere decir una cosa: ¡estás esperando un niño!

Forma de la barriga, estado de tu cutis y tus ojeras, tabla Maya, prueba del anillo balanceante, calendario chino, lunar, solar, astral o montañar, lo cierto es que el sexo del bebé solo se puede conocer con fiabilidad mediante ciertos procedimientos médicos. Que no digo yo que la tabla Maya no acierte, pero en mi caso no funcionó. Claro que, yo no quería conocer si llevaba dentro un mini-yo o un mini-papá. Igual por eso la famosa tabla hizo trampas. ;)

Conocer sexo del bebé

Métodos infalibles para conocer el sexo del bebé

1. La ecografía

No te emociones. En la primera ecografía es casi imposible identificar si lo que hay ahí es un pene en formación o unos labios mayores y menores. Por lo general, si el feto colabora y no tiene pudor alguno a la hora de mostrar sus genitales y el obstetra que te realice la segunda ecografía se lanza a la piscina, podrás despejar tus dudas sobre el sexo de la criatura que llevas en tu vientre alrededor de la semana 20. Pero no será hasta la tercera vez que pases por el ecógrafo cuando te lo confirmen. Y, aun con esas, puede haber errores. ;)

2. La amniocentesis

Con la amniocentesis no hay duda alguna. De hecho, después de la confirmación de que el feto no presenta anomalías cromosómicas, conocer el sexo del bebé es también un motivo de alegría para los padres, después del susto inicial. Recordemos que la amniocentesis se trata de una prueba muy invasiva que consiste en extraer una pequeña cantidad de líquido amniótico, con el consiguiente riesgo de aborto.

3. El análisis de sangre

Confieso que no tenía ni idea de esta opción, y supongo que solo se realizará si es estrictamente necesaria, por el consiguiente coste económico.

Pero es sorprendente que con un simple análisis de sangre realizado a la madre a partir de la octava semana de embarazo, se pueda aislar el ADN del feto y conocer no solo el sexo del bebé, sino también su RH sanguíneo y/o la existencia de alguna anomalía.

Desde luego, conocer el sexo del bebé está muy bien pero, ¿qué ocurre con los padres que no quieren saberlo hasta el día del parto? ;)

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