Psicomotricidad como base para un desarrollo completo

El trabajo específico sobre la psicomotricidad en los niños como base para su desarrollo completo fue una de las cosas que nos convencieron de la escuela a la que decidimos llevar a nuestro hijo.

el desarrollo de la psicomotricidad

Desde las primeras charlas, hicieron hincapié en mostrar su metodología en la que destacaban que, una vez que se ayuda al niño a reconocer su individualidad (al principio, se creen parte de un todo con su madre, inseparable; de ahí que se extrañen tanto al verse junto a ella u otras personas frente a un espejo por primera vez), se le dota de medios y oportunidades para que desarrolle el conocimiento de su cuerpo, el todo y las partes. Esta distinción es importante para distinguir la psicomotricidad gruesa (movimiento global, el corporal) y la fina (en la que prima la coordinación de las partes: hombros, codos, muñecas, manos, dedos para terminar en la pinza entre índice y pulgar, fundamental para agarra cosas y ser capaces de utilizar utensilios).

psicomotricidad

Todos los ejercicios van encaminados a que el niño conozca a la perfección no sólo su cuerpo sino las posibilidades de movimientos que le brinda. Adquiera equilibrio, control. Y gracias a estos aspectos, mejore su autoestima y su capacidad de progreso, lo que le será fundamental en su desarrollo tanto físico como mental, intelectual, emocional y de comunicación.

La coordinación y descoordinación, la lateralidad, la orientación en el espacio… conceptos todos ellos que se ganan con los ejercicios de psicomotricidad, serán esenciales luego a la hora del aprendizaje de la escritura y la lectura.

Si nos fijamos, en ambas manejamos conceptos como “arriba”, “abajo”, “a un lado”, “junto” o términos temporales como “antes” o “después” por lo que cualquier ejercicio que les haga asimilar estos conceptos les será de gran utilidad para el desarrollo de estas materias.

psicomotricidad como base para un desarrollo

La escuela remarca que para desarrollo motriz fino que permitirá tener una escritura correcta, no basta con darle al niño un lápiz y un papel y ponerle a pintar o escribir. Lo más útil es ejercitar todos los músculos implicados en estas acciones mediante el empleo (previo a la entrega del lápiz y el papel) de materiales de diversas formas, que prueben la escritura en diversos tipos de superficies para que la familiarización del cuerpo del niño (y sus partes) con el entorno sea absoluto y, por tanto, su adaptación a los requerimientos posteriores más fácilmente alcanzable.

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Un Padre con la L
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