Lo que de verdad necesita un bebé al nacer

Si preguntáramos a un bebé qué es lo que necesita realmente cuando llega al mundo, seguramente no nos diría que lo que le hace falta es un cochecito, o una cuna, o una habitación completa con una cama estupenda y un cambiador convertible en bañera último modelo.

Y, sin embargo, los padres nos volvemos locos durante el segundo trimestre de embarazo tratando de conseguir todos los bártulos que, a nuestro juicio, necesitaremos para criar de una forma decente y apropiada a nuestro bebé. Tantos que, a menudo, no sabemos ni dónde meterlos. ¿No os suena la situación? ;)

Bebé recién nacido

A veces, un bebé nace cuando menos te lo esperas…

Cuando mi hija decidió venir al mundo, por sorpresa, un mes antes de lo esperado, nos pilló, como se suele decir, en bragas. No tuvimos tiempo de comprar una bañera, ni un cambiador, ni de decorar el que iba a ser su cuarto. Aunque, por otro lado, qué más daba. Al principio teníamos claro que dormiría en nuestra habitación y, aunque hubiésemos decidido lo contrario, ella no se habría fijado en las inexistentes estanterías o las cortinas invisibles (hoy, dos años después, no han hecho acto de presencia).

Disponíamos, eso sí, de un moisés de mimbre heredado de mi hermano, al que le faltaban las patas y que tuvimos que mandar a un familiar a recoger a una tienda del barrio cuando aún estábamos en el hospital. para que la criatura tuviera un lugar donde dormir, más que nada. Nos duró un mes y medio. A partir de ese momento comenzamos a compartir cama los tres.

¡Ah! Y el cochecito, el Living Smart de Chicco, que compramos muy pronto al encontrar una muy buena oferta. Las oportunidades las pintan calvas… ;)

Ese, y algo de ropa, era todo nuestro equipamiento. Fin.

Comenzando a ser padres

Las primeras semanas la bañábamos en el lavabo. Tal cual, como lo oís. Era tan pequeña que le dábamos un remojón de vez en cuando, como hacían en la unidad de neonatología donde estuvo ingresada. ¿Éramos unos malos padres? Claro que no. Éramos unos padres preocupados que tratábamos de seguir a rajatabla todas las recomendaciones que nos habían dado los médicos en el hospital para sacar a nuestra hija adelante y que apenas teníamos tiempo de hacer un máster en bañeras. ;)

Tampoco teníamos mueble cambiador. Nos apañábamos en nuestra cama y en una mesa supletoria a la que le habíamos acoplado un colchoncito para tal menester.

Y, sin embargo, a nuestra hija no le faltó nada importante: nos tenía a nosotros, comida, ropa para cubrir su menudo cuerpo y un techo bajo el que vivir.

Poco tiempo después vino la bañera, el intercomunicador, la hamaca y un largo etcétera. Eso sí, mueble cambiador nunca tuvimos. ;)

Disfrutemos, no hay prisa. Keep calm, que está muy de moda la expresión. Tenemos todo el tiempo del mundo para decorar la habitación de nuestro hijo y adquirir todo el repertorio de enseres que necesitará un bebé a lo largo de su vida. Porque el bebé no echará nada de eso en falta, mientras reciba el amor de sus padres.

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Diario de una mami

 

 

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