Que suerte de haber crecido cerca de la naturaleza

Que suerte de haber crecido cerca de la naturaleza…

Estamos a punto de empezar la excursión a la mina de sal. Tenemos que descender la montaña que se ha ido formando por la presión que ejercieron los Pirineos sobre un mar cerrado que había ido acumulando capas y capas de sal entre otros minerales.

Al subirme al 4×4 el olor del polvo que se ha levantado de la tierra seca y el run run del motor me transportan al pueblo natal de mis padres, donde iba de pequeña con mis abuelos.

que suerte de haber nacido en el campoque suerte de nacer en el campo

El 4×4 de la excursión me transporta al todo terreno de unos amigos de mis abuelos, los “Roda”, que tenían coche y les hacían el favor de llevarnos a las tierras de olivos para no tener que ir andando acompañados de la mula blanca.

Vamos detrás, sentados en una especie de bancos que se hayan dispuestos en los laterales. Mi abuelo me canta. Es invierno y me canta un villancico: “pero mira cómo bailan los peces en el Río…pero mira cómo bailan al ver a Dios nacido…”. Recuerdo el olor de la llama de la hoguera que mi abuelo improvisa para calentarme en el campo, mientras él y mi abuela recogen las aceitunas. Escucho el pequeño petardeo de las ramas del olivo que se están quemando en la candela.

Cada vez que vamos a la montaña y estamos cerca de la naturaleza, que suele ser cada vez que podemos y estamos de vacaciones, ¡que suerte!, me siento afortunada.

que suerte de haber nacido en un entorno rural

Por reconocer los árboles frutales, por explicarme a mi niña cómo mi abuela nos despertaba un día de cada verano de madrugada para ir a recoger las almendras antes de que saliera el sol y picaran los piojillos, por haber tenido la suerte de pasar 3 de los 12 meses que tiene el año en un entorno rural disfrutando de la libertad de poder salir a la calle sin previo aviso, por saber lo que es la leche de vaca recién ordeñada e ir a buscarla cada tarde en las lecheras…

Y segundos más tarde pienso…¿Les estaremos dando una mejor calidad de vida a nuestros hijos e hijas de ciudad? ¿Tendríamos que planear más tiempo en contacto con la naturaleza y dejarnos de clases teóricas o visitas de un día a la granja?

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Acerca de Carmen

Mamá, Blogera, Redactora
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