Rabietas. Guía práctica de supervivencia

De la noche a la mañana tu hijo pasa de bebé a niño sin que tú te des cuenta. Ya es capaz de caminar, de comer solo, de comunicarse por palabras o signos. En otras palabras, tiene cierta autonomía e independencia. Y en ese momento (sobre los 2 años aproximadamente) comienzan a aparecer las temibles y terribles rabietas. ¡Que Dios nos pille confesados!

Rabietas

¿Por qué se producen las rabietas?

Por “cualquier” (a menudo pensamos que se trata de momentos de cabezonería, pero no siempre es así) cosa:

- Quiero ponerme esta camiseta en lugar de la que me has sacado del cajón

- Quiero que me compres ese juguete

- Voy a cruzar solo la carretera

- Estoy cansado y quiero dormir

- Me muero de hambre. Vámonos a casa

- No voy a ponerme el abrigo en pleno invierno

- ¿Comerme mi cena? Ni hablar. Prefiero el bocadillo de morcilla que está degustando mamá

- Déjame encharcar el baño, caerme y darme un golpe

Y un largo etcétera…

¿Cómo actuar ante una rabieta?

¿Debemos ignorar al niño, dejarle solo mientras patalea en el suelo, aunque sea en plena calle, mientras se le pasa el berrinche? ¿Es mejor tratar de dialogar con él e incluso cogerle en brazos para que se calme? ¿Aplicamos la técnica “¡Todos al suelo!” y nos tiramos con él para que se quede patidifuso al ver a sus padres tumbados en pleno supermercado?

Creo que es difícil elegir un método apropiado para todos los tipos de rabietas.

No es lo mismo que el niño llore a rabiar porque…

Esté cansado o tenga hambre. En este caso hay tratar de satisfacer sus necesidades básicas de la forma más inmediata posible.

Quiera coger el cuchillo más afilado de la casa porque le ha llamado la atención. En esta situación ya puede chillar o patalear que, por supuesto, no vamos a dárselo. Trataremos de explicarle el daño que puede hacerse si se lo dejamos, aunque en plena rabieta no nos escuchará, claro.

Se enfrente a algo nuevo y desconocido y sienta miedo e inseguridad. Por ejemplo, si va a comenzar a dormir en una cama en lugar de en su cuna. Aquí deberemos hacerle ver que papá y mamá estarán ahí siempre que los requiera.

En cualquier caso, necesitaremos mucha paciencia, cariño y comprensión para estos momentos en los que lo único que te apetece es huir bien lejos. ;) Debemos comprender que las rabietas no son solo actos de cabezonería y llamadas de atención, sino expresiones de sentimientos y voluntades de nuestros hijos. No perdamos la calma o todo irá mucho peor.

¿Alguna recomendación más para sobrevivir a las rabietas? ;)

Si te ha gustado el post, ¿por qué no compartirlo en tus redes sociales? ;)

Diario de una mami

avatar

Acerca de Diario de una mami

diariodeunamami.com
Esta entrada fue publicada en Educación y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.