Recomendaciones ante la llegada de un nuevo miembro a la Familia

 

El nacimiento de un hijo es una experiencia que supone la reestructuración familiar, independientemente de que sea o no el primer hijo, supone grandes cambios en la estructura familiar, a los que debemos adaptarnos. Aunque es cierto, que si es el primero, es algo más sencillo porque sólo son el papá y la mamá los que tienen que adaptarse. Sin embargo, cuando la unidad familiar ya está compuesta por más miembros, es algo más complejo. A menudo nos preocupa cómo se adaptarán los niños a su nuevo hermanito, si tendrán celos, si le querrán… Es importante por ello, que los niños sean conscientes desde el embarazo de los cambios que se van a ir produciendo para facilitar su adaptación y comiencen a ocupar su nuevo rol de hermano y de hijo mayor.

¿Cómo podemos hacerlo?

 Tras darles la noticia, como comentábamos en el comentario anterior, podemos, a medida que pasen los meses involucrarles en los preparativos del nacimiento. Pero antes, desde los primeros meses de embarazo deberemos ir preparándoles y ayudándoles a ocupar su nuevo lugar en la familia. Es el momento de que empiecen a tener mayor autonomía si aún no la tienen, por ejemplo si aún no comen solos, o no se visten solos, es el periodo idóneo para ayudarles a que lo vayan haciendo. Una buena forma es reforzándole por aproximaciones sucesivas. Es decir, no podemos pretender que en un día coman solos, pero sí podemos ir poco a poco, consiguiendo que lo hagan y para ello les iremos reforzando los pasos que vayan dando.

Por ejemplo, al principio podemos ir animándoles a que tomen la iniciativa con frases como: “cuando nazca el hermanito vas a ser el mayor, y  vas a hacer cosas que él no va a hacer solito, porque va a ser un bebé, ¿podrías comer solo, y luego ayudarle tú a él, enseñarle a comer solito como tú ¿a qué si? ¿Quieres comer solito para que luego el bebé aprenda cómo tu?, ” “Si le vemos que coge la cuchara él solo decirle algo como: A ver, q bien, si ya coges tú solito la cuchara, si es que ya eres súper mayor” “Muy bien, estoy orgulloso de ti, ya coges solo la cuchara” Y a medida que el niño vaya avanzando en la consecución del objetivo le vamos exigiendo cada vez más, consiste en ir de poco en poco e ir avanzando. Por ejemplo, “a ver, ah que bien, si has comido tu solo con la cuchara, qué mayor, se lo vamos a contar a la abuela”. Es fundamental reforzar mucho cada paso que dé para que el niño sienta que merece la pena el esfuerzo que hace. Incluso cuando consiga realizar la conducta deseada, podemos darle un premio.

Esta técnica, podemos utilizarla con las conductas que queramos conseguir que el niño realice. Pero tenemos que tener cuidado con la interpretación que el niño haga de estos cambios, no puede interpretarlo como algo aversivo, sino como algo positivo y atractivo. Y por ello estos cambios deberemos introducirlos paulatinamente, acompañándoles de refuerzo continuo.

 

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Acerca de Judit

Psicóloga
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