La guarde después de vacaciones.. segundo día y siguientes

Cuando después de sus primeras vacaciones largas, todo un mes, le volvimos a llevar a la guarde y el primer día, en mis brazos, no quería irse con la chica que les recoge por las mañanas y una vez cogido por ella me echaba los brazos, ¡cuando no me echa los brazos ni en sueños!, nos pareció que era la reacción normal de inadaptación al cambio que supone para él volver a la rutina.

adaptarse a la guarde

Ese mismo día, sin embargo, lloriqueó un poco y apenas un minuto más tarde ya no s ele oía.Creíamos que ahí acabaría todo, que asimilaría que tenía que ir a su “cole” y no montaría más “pollos” por las mañanas.Craso error. El segundo día en la guarde ha sido peor aún que el primero. Nosotros creíamos que él lo tenía asumido y supongo que él pensaba que nosotros no le haríamos otra vez la faena de dejarle después de la vida padre que se ha pegado todo este mes de agosto.

Y cuando ha visto que salíamos del coche y ha visto las puertas de la guardería, la desesperación al echarle los brazos a su madre ha sido rozando lo melodrámatico.Cuando he conseguido yo arrebatárselo de los brazos, le caían unos lagrimones que para qué…Y no dejó de revolverse en busca de su madre hasta que pasamos la puerta de la guardería y dejó de verla. Eso sí, los lagrimones ahí seguían.

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Ni intentando que se entretuviera con las flores del jardín de la guardería, ni con los árboles, lograba que dejara de llorar. Aunque al menos ya no se retorcía y se me agarraba fuerte.Ese fue el siguiente problema porque para dejarlo en brazos de las chicas, nos las vimos y nos las deseamos.Era evidente que el segundo día le estaba sentando muchísimo peor.Para nuestra desgracia, dicen que lo peor es el primer lunes después del primer fin de semana después de vacaciones.

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El niño, después de unos días en la guardería y de pasar el trago, ve que vienen dos días en los que se levanta con papá y mamá, juega en su cama, desayuna con ellos… para que luego, ingratos y desagradecidos, le dejen de nuevo el lunes en la guardería. Ahí sí que la suele montar, según dicen los padres más expertos.

Para vuestra desgracia, el de nuestro hijo no es un caso único. Todos los niños pasan de un modo u otro y en distinta medida por este trago de la adaptación al cambio de la guarde.

 

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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