SIN MIEDO A LOS LÍMITES

 

¡No hay que tener miedo a los límites!

¡¡¡Nos son perjudiciales,

   Si no todo lo contrario!!!

Está demostrado que una educación sin límites no se puede concebir y, lo que es peor, no funciona. ¿Pero por qué, para qué les sirven los límites? ¿Tienen consecuencias?

A veces, sobretodo los niños, nos hacemos este tipo de preguntas. En este comentario os voy a hablar sobre lo que implican los límites, cuáles son las consecuencias y por qué en algunas ocasiones, no funcionan.

Los límites son una referencia:

Ayudan al niño a tener claro qué puede y qué no puede hacer.

Le enseñan a saber renunciar a sus caprichos y le entrenan para tolerar la frustración. Lo cual será muy necesario en otras situaciones similares que le deparará la vida. La tolerancia a la frustración es un proceso paulatino que le permitirá manejar la ansiedad y la agresividad cuando haya algo que no puedan conseguir, o bien porque sea imposible, o porque tengan que esperar. Cuando a los niños no les ponemos límites, a menudo les acostumbramos a conseguir todo lo que piden, y eso en la vida diaria, no es posible. ¿o vosotros conseguís todo lo que queréis con sólo pedirlo? Normalmente no es así, sino que dependiendo de lo que pidamos tendremos que esperar más o menos para conseguir nuestra recompensa.

 

 

En cada casa debe haber unos límites que el pequeño ha de conocer. Además debe  saber las consecuencias de su cumplimiento o incumplimiento. Conocer las consecuencias de nuestros actos nos ayuda a decidir la conducta es la más adecuada en cada situación. En general, antes de hacer algo solemos tener en cuenta lo que conlleva. ¿o trabajaríais sin saber las condiciones de un trabajo? Pues para los niños es lo mismo, necesitan saber para poder decidir mejor.

 

Es importante que los límites estén consensuados por ambos padres porque ante situaciones y comportamientos similares, responderán  de la misma manera. Evitando desprestigiar la autoridad de la pareja delante del niño.

 

Los límites muy flexibles, que cambien según el estado de ánimo de los padres, provocarán inseguridad en el niño. Imaginemos, que hoy estamos muy contentos, llegamos a casa y vemos que el niño está sentado viendo la tele a las 10 de la noche, pero no le decimos nada, a pesar de que su horario de dormirse es a las 9. ¿Creéis que el niño, el próximo día se meterá en la cama a las 9? Pues no lo sabemos, pero probablemente no porque el niño no tendrá claro cuál es el horario de irse a acostar. 

¿CUÁNDO NO FUNCIONAN LOS LÍMITES?

 

      Cuando No se transmiten de forma clara.

Cuando son contradictorios:

El padre dice una cosa y la madre otra, o unas veces se permite algo y otras no.

       No hay consecuencias, ya sean positivas o negativas.

Se pide al niño que haga algo que los padres no hacen

 

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Acerca de Judit

Psicóloga
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