Soy Padre Primerizo y así es cómo me siento

La alegría de ser padre primerizo

Esta vez me voy a dar un homenaje.

No voy a hablar de cuándo hay que empezar con alimentación complementaria o qué hacer cuando un hijo se despierta llorando o qué utilizar para el baño o para limpiarle el culete.

alegria de tener un pequeño bebé

Hoy voy a mirarme hacia dentro y voy a tratar de explicar cómo me siento como padre primerizo.

Lo cierto es que se lo voy a poner difícil a Carmen, nuestra “Directora de orquesta”, la que pule y clasifica nuestros textos, porque ni yo sabría en qué apartado englobar lo que voy a escribir.

Pero sentía la necesidad de compartir que no es necesario parir a una criatura para que tengas unos sentimientos que te desbordan.

alegria de padre

Mi caso puede ser particular (o no, quién sabe…) porque llevo queriendo ser padre desde que tengo uso de razón. Y ese deseo es fundamental para afrontar el cambio que te viene encima. Es como el que quiere esquiar a toda costa y no le importa la cantidad de veces que, con toda seguridad, acabará de bruces contra la nieve. Persevera y acaba consiguiendo, al menos, mantenerse en pie (que no es poco).

Cuando ahora llego a casa y me espera mi mujer con nuestro hijo en brazos y éste sonríe nada más verme o me echa los brazos (fugazmente, no os vayáis a creer, que de la madre no se va a separar por mucho tiempo, pero me reclama, al fin y al cabo), cualquier preocupación desaparece al instante. Cuando le cojo en brazos, le huelo, noto lo suave que está o cómo le late el corazón, siento que la vida me fortalece. Puede sonar cursi, lo sé, pero es lo que siento.

father newborn

Trato de aprovechar y jugar mucho con él, compartir sus descubrimientos, tirarme al suelo con él, balbucear, gritar, cantar cuando él lo hace, hacerle reír cuanto puedo. Creo adivinar que él se siente también a gusto y quizás sea éste el mayor regalo que me pueda hacer, que me haga ver que voy por buen camino.

Es entonces cuando pienso más allá y me imagino a mí mismo enseñándole cosas mamá y bebéde la vida, dándole consejos, llevándole de la mano, cuando él quiera, para superar obstáculos y, aunque siempre pienso que nuestra relación irá como la seda, también trato de prepararme psicológicamente por si no es así (que, muy a mi pesar, será una experiencia que tendré que pasar).

Pero, sobre todo, gozo de un modo desmesurado cuando veo a mis dos soles juntos. El cruce de miradas entre mi mujer y mi hijo es lo que yo me imagino que se debió producir cuando se creó el universo. Es algo único, inigualable. Soy una persona extraordinariamente afortunada.

Sirva este pequeño homenaje para las dos personas que me hacen sentir volando de esta manera.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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