Tratamiento cognitivo conductual intervención con el niño

Tratamiento Cognitivo- Conductual: Este tratamiento es administrado por psicólogos. Combina tanto estrategias conductuales (economía de fichas, contratos conductuales, programas de refuerzo, tiempo fuera, etc.) como cognitivas (entrenamiento en autoinstrucciones, técnica de la tortuga, resolución de problemas, etc.)

En primer lugar parte de una evaluación exhaustiva del caso. Para ello suele pedirse la colaboración tanto de los familiares, como de profesores y principalmente del niño, con el fin de poder recoger la mayor información posible y delimitar las dificultades del niño. Como explicábamos anteriormente, se utilizan una serie de cuestionarios y pruebas, además de las entrevistas que van dirigidas a los agentes de desarrollo del niño. Tanto la evaluación, como el tratamiento van a depender de la edad del niño, aunque en general para hacer el diagnóstico de TDAH, los niños tienen que tener entre 6 y 7 años. Es cierto, que antes de esta edad tanto los profesionales como la familia pueden intuir dicho trastorno pero hasta esa edad no se haría el diagnóstico de TDAH.

Una vez comprobado y realizado el diagnóstico, comenzaríamos el tratamiento. Un primer paso consiste en informar a la familia y al niño del problema, explicar cuáles son los síntomas, cómo se manifiestan y en qué consisten. El fin de dicha psicoeducación, es facilitar la comprensión del problema. A continuación se empezaría el tratamiento. Habría que distinguir entre la intervención con los padres, con el niño y con el colegio.

Intervención con el niño: El objetivo de esta intervención es conseguir que el niño aumente su capacidad de autorregulación o autocontrol. Cuando son pequeños el control depende de los adultos, sin embargo a medida que van creciendo y se van desarrollando, son los propios niños los que tienen que hacerse cargo de ese control.

En función de los síntomas que presente cada caso se irán practicando con ellos técnicas para facilitar el control de sus propias  conductas. Por ejemplo, si las manifestaciones son impulsivas, se entrenarán técnicas de reflexión, como respiración, relajación muscular o mejora de las habilidades atencionales, además de entrenar para disminuir el movimiento. Si por ejemplo, uno de los problemas es la dificultad para relacionarse, uno de los objetivos será trabajar las habilidades sociales, a través de rol-playing, técnicas asertivas y solución de problemas. Si aparecen problemas emocionales, la intervención iría dirigida al entrenamiento en el manejo de la ansiedad, manejo de la tristeza o irritabilidad y aprendizaje de estrategias para el control emocional. Otra de las manifestaciones comunes son los problemas en el rendimiento académico lo que se trabajaría con el entrenamiento de hábitos de estudio, así como habilidades de razonamiento, lecto-escritura, etc.

 

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Psicóloga
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