¿Y por qué?

A veces en la labor cómo padres, tendemos a preocuparnos y a preguntarnos el por qué de los comportamientos inadecuados de nuestros hijos, “¿por qué me contesta?, por qué no hace caso a la primera?, ¿por qué no se porta como es debido?.”

A menudo y dependiendo de las características familiares y de la propia personalidad de los padres tendemos a responsabilizar al niño, o como suele ocurrir nos culpamos a nosotros mismos. Llegando a cuestionar nuestra valía como padres.

Sin embargo, es importante conocer qué aspectos y factores influyen en el comportamiento de nuestros hijos, dado que a menudo dicho comportamiento no suele deberse a algo concreto sino a la interacción de varios factores:

Las características individuales de cada niño.

     Los estresores del ambiente (Se refiere a situaciones  estresantes para el niño bien problemas familiares, sociales… que puedan ser  vividas por él, como aversivas.)

     Las características individuales de los padres.

Las consecuencias situacionales.

Por lo que es importante tener claro que las conductas de los niños no se producen al azar, sino que en gran medida están determinadas por las consecuencias que el niño obtiene con dichas conductas. Es decir, si el niño recoge su habitación y su papá le alaba por ello y juega con él posteriormente ¿Qué creéis que pasará? Probablemente el niño recogerá la habitación más a menudo, porque aprende que cuando recogió la habitación su papá jugó con él. Lo cual es una buena consecuencia para él. Sin embargo, si en lugar de jugar, su padre no le hubiera dicho nada y tampoco hubiera jugado con él, es probable que en un futuro no repita esa conducta (recoger la habitación), porque no obtuvo nada positivo pare él, es más, hacer eso le generó un esfuerzo que no vio recompensado.

Lo que implica que en gran medida sí podemos influir en los comportamientos de nuestros hijos, para conseguir aumentar los comportamientos adecuados y disminuir en la medida de lo posible, los inadecuados.

CLAVES DEL COMPORTAMIENTO

  1. Los niños y adolescentes entienden mejor las consecuencias que las razones

Tu hijo comprenderá mejor las consecuencias:

   “Cuando termines de estudiar te dejo jugar a la videoconsola”

                                                                                        Que las razones:

“Si estudias ahora y te esfuerzas cuando seas mayor te costará mucho menos y estarás capacitado para hacer lo que quieras…”

  1. La Conducta está determinada, al menos en parte, por sus consecuencias.

Por ejemplo:

El cariño,

Los mimos,

una caricia, sentirse querido…

Son CONSECUENCIAS

que influyen en cómo el niño se comportará en el futuro.

 

  1. Que un comportamiento se mantenga o desaparezca va a depender en gran medida de las consecuencias.

Si el niño quita la mesa y le mandamos a la cama directamente sin decirle nada

¿Qué creéis que ocurrirá el próximo día? ¿Volverá a quitar la mesa?

  1. Los niños dan más importancia a lo inmediato (consecuencias a corto plazo), que a lo que pueda pasar en el futuro.

Es decir si nosotros a nuestro hijo le decimos

¿Qué prefieres un caramelo hoy ó 100 a fin de mes?

 

Va a elegir un caramelo hoy, porque les cuesta mucho aplazar las consecuencias.

  1. Los comportamientos que funcionan un día, vuelven a repetirse en futuras situaciones.

Si el niño llorando consigue no hacer la cama…

El próximo día llorará para no hacer la cama.

 

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Acerca de Judit

Psicóloga
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