Balbuceos y sonidos del bebé, así van cambiando

Los primeros sonidos del bebé.

Una de las cosas que más nos atraen a los padres (sobre todo los primerizos, como es nuestro caso) es presenciar los experimentos que hacen nuestros hijos con los sonidos. Es muy curioso no sólo ver cómo ellos descubren que pueden emitir ruidos, sonidos, sino también percibir cómo modulan los movimientos de su boca, de su lengua, de los músculos de su cara para conseguir distintos giros, tonos, etc.

me mima

Nuestro hijo parece seguir a la perfección el manual en cuanto a los “tempos” de este proceso.

Durante el primer mes, los únicos sonidos del bebé que emitía eran el llanto (aunque lo “sufrimos” poco, que siempre ha sido un niño muy tranquilo), las toses y los estornudos. Es el primer contacto que tienen los bebés con este tipo de comunicación oral, aparte de la voz de su madre, lógicamente.

bebe llora

Desde los dos meses y medio, aproximadamente, comenzó a balbucear, que es el primer estadio de este contacto del bebé con algo tan desconocido para ellos como es este tipo de comunicación. Emiten sólo vocales y cuando están contentos es muy habitual escucharles alargando las vocales a las que les dan tonos distintos (fijaos en cómo balancea la lengua para conseguir distintos tonos; es curioso comprobar cómo el ser humano hace sus experimentos vocales para descubrir sus posibilidades y sus límites desde muy pequeños).

Ya a partir de los cuatro meses pueden empezar a combinar consonantes con vocales. Las consonantes labiales (como son la “m” y la “p” empleadas en “mamá” y “papá”) suelen ser las primeras que aprender a decir. ¡Especialmente por la insistencia de sus progenitores en repetirles hasta la saciedad cómo se pronuncian!

padre e hijo

Sin embargo, nuestro niño ya demuestra su carácter y su independencia desde bien jovencito. Más que por “labiales”, le ha dado por consonantes “palatales”, la “n” y la “t”. Así, en lugar de los más que deseados “mamá” y “papá” tenemos unos “nananananana”, “nenenenene” y “tatatata”.

Lo que sí que está claro es que empieza a saber utilizar cada sonido que emite para adecuarse a su estado de ánimo. Si está contento, “canta” lo que pronuncia, las letras salen suavemente, parece enteramente la voz de un angelito. Sin embargo, si quiere algo insistentemente o está en su momento “machote”, en el que se divierte, como un chico tradicional, queriéndole arrancar a bocados a un peluche cualquier extremidad, las vocales son auténticos gruñidos, salen de la garganta (¡a veces tenemos que se haga hasta daño!) y no son en absoluto delicados.

balbuceo

No para de aprender y seguro que lo seguirá haciendo. Pero es que sus padres no le van a la zaga. ¡Menuda escuela es tener un niño en casa!

Por cierto, una curiosidad: ¿sabías que hasta los seis meses, aproximadamente, los balbuceos de todos los bebés son iguales, sin importar raza, idioma de los padres, etc.? Sólo a partir de ahí comienzan a diferenciarse.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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