Cómo aumentar los buenos comportamientos de mi hijo

Reforzamiento  Negativo 

Cuando la conducta del niño va seguida de consecuencias agradables para él, a eso se le llama Reforzamiento, si la consecuencia es que le quito algo negativo para el niño, es Reforzamiento NEGATIVO.

                                                                                  Por ejemplo:

El niño estaba viendo la tele, y él solo la apaga, recoge y se va a duchar para luego ir a cenar, podemos liberarle de poner la mesa ese día porque haberse organizado él solo.

niños viendo television

Y entonces ¿en qué se diferencia con el refuerzo positivo?

  Cuando reforzamos una conducta es más probable que se vuelva a repetir en el futuro, en este caso, a diferencia con el reforzamiento positivo  en lugar de darle algo agradable, le quito algo desagradable para él, pero igualmente la consecuencia es buena y por ello es probable que esa conducta vuelva a repetirse en el futuro.

 

Refuerzo Positivo: Niño hace algo y yo le doy algo Positivo (un caramelo)

Refuerzo Negativo: Niño hace algo y yo le quito algo desagradable (una tarea doméstica)  

Recordar que…..

   Lo importante es que los refuerzos se administren inmediatamente, para que los niños sepan asociarlo con su consecuencia y puedan así repetirlo.

Uso inadecuado…. “Si te vistes sólo el fin de semana no tendrás que sacar al perro” (si no le gusta hacerlo los sábados)

Y que es fundamental, que previamente les hayamos explicado que se va a hacer y por qué.

“Si a las 6 apagas la tele, y te bañas solo te liberaré de quitar la mesa”

ninos-poniendo-la-mesa

 

Uso eficaz de los reforzadores:

A la hora de aplicar los reforzadores y con el objeto de maximizar su eficacia es preciso tener en cuenta algunos principios fundamentales:

En las primeras fases del aprendizaje el reforzador debe aplicarse de forma continua, es decir, cada vez que el niño manifiesta la conducta que queremos implantar.

Al principio es importante que el niño tenga fácil acceso al reforzador con el fin de que se implique más en la realización de la conducta. Por tanto, es preciso que consiga mucho refuerzo con muy poca conducta.

Por ejemplo: si María ha traído cuatro suspensos y queremos que mejore sus calificaciones, y    para ello le prometemos que si aprueba todo este trimestre obtendrá un regalo, es posible que María no se moleste en estudiar porque piense que es imposible. Por el contrario si reforzamos cualquier mejoría por pequeña que sea respecto a las calificaciones anteriores es más probable que María se sienta más motivada e interesada en la tarea. 

Si esperamos a que el niño haga todo de una vez, puede ocurrir que se desmotive. Cuando están aprendiendo una actividad compleja, es preciso reforzar los pequeños pasos que vayan dando. Por ejemplo en el caso del aprendizaje de la escritura o de la lectura.

Una vez que la conducta esta aprendida y se da con cierta frecuencia, conviene dejar de reforzarla de forma continua y pasar a reforzarla de forma intermitente. Esto hace que la conducta se mantenga durante mucho tiempo. 

A la hora de reforzar las conductas es necesario especificar con precisión qué es lo que se va a reforzar (lo que queremos que aumente).

Por ejemplo no premiar por ser un buen estudiante, sino las conductas concretas, “permanecer sentado haciendo los deberes”.

     Utilizar varios reforzadores para evitar la saciedad y el cansancio.

paseando-al-perro

 

avatar

Acerca de Judit

Psicóloga
Esta entrada fue publicada en Educación. Guarda el enlace permanente.