Cuidado con Juan sin miedo, trece meses de pura adrenalina

cuidado con las caidas Cuidado con Juan sin miedo.Un bebé de trece meses, es pura adrenalina.

El nuestro ya camina tanto que incluso lo que era impensable hace un tiempo, es una realidad ahora: muchas veces, cuando le tenemos en brazos, echa el cuerpo para delante para indicarnos que quiere bajarse a andar. Está claro que lo quiere andar todo.

No le importa, y eso es lo malo, que su estabilidad deja mucho que desear, que parece un borrachín salido de una fiesta (especialmente nada más despertarse, pobrecito mío, como si la noche le hubiese borrado lo aprendido el día anterior o los músculos no le sostuviesen lo suficiente) y que en cualquier momento puede dar con sus huesos contra el suelo o, lo que es peor, con la cabeza dirigiéndose peligrosamente a cualquier esquina de un mueble.

cuidado con tropiezos

Pero es que tampoco le importa que intentar subirse a una silla (si la inestabilidad en tierra es alta imaginaos en un alto) y alcanzar lo que sea que esté aún más alto y que esto pueda conllevar una caída de campeonato y el consiguiente dolor.Es lo que tiene esta edad. En consecuencia, conocer esta circunstancia será el primer paso para los padres primerizos para estar alerta .

Y no es que seas ajeno al dolor, que hasta ya suele echarse la mano a la cabeza cada vez que se hace daño en alguna parte del cuerpo, pero, está claro, es ajeno al peligro y tiene menor cuidado.

Así que, ahí va mi consejo: dejadle espacio, debe encontrar que alcanza metas diarias sin la ayuda constante de sus mayores, debe enfrentarse a los retos y tratar de superarlos él solo (a fe que lo hará por esa valentía desproporcionada que tienen) pero debe también afrontar derrotas, dolor, porque forma parte de su formación como persona, forma parte de la vida.

cuidado con juan sin miedo Mientras él camina tambaleándose, yo le dejo hacer. Pongo mis manos cubriendo los picos de las mesas y esas cosas, pero si veo que va a perder el equilibrio y se va a caer, sin sufrir su integridad, no lo evito. Le vendrá bien asociar que cuando no está fino en cada paso que da es muy posible que tenga consecuencias indeseadas.

Pero que este consejo no nuble el principal: hay peligros que hay que evitar y la ausencia de miedo de los niños de estas edades les harán ir directos a ellos. Enchufes, esquinas, cajones que se abren y se cierran y pueden pillarles los dedos… todo un mundo de riesgos que, gracias a los utensilios/protectores que tenemos a nuestra disposición la osadía de nuestros hijos en su aventura diaria no pasará a mayores.
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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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