Ejercicios para evitar la fimosis

Cómo tratar la fimosis.

Si sois padres de una niña habrá cosas de las que no os tengáis que preocupar. Una de ellas es de la posibilidad de que vuestro crío tenga problemas de fimosis y tengáis que “ayudarle” cada día. Eso sí, las niñas tendrán otras particularidades que nos ahorramos los que, de momento, sólo somos padres de un niño.

fimosis

A nosotros ya nos dijeron cuando tuvimos a nuestro niño que tendríamos que echarle el pellejillo de la colita para atrás para así, poco a poco, evitar problemas mayores con el paso del tiempo.

Se produce la llamada fimosis cuando la piel del prepucio es demasiado estrecha  y no deja asomar por completo la cabeza del pene.

Cuando el problema es de cierta importancia, puede llegar a necesitar una operación para cortar la porción fibrosa que impide que el prepucio baje todo lo que debe.

Aunque mucha  gente dice que de manera natural esa estrechez se va solventando, hay tendencias que dicen que conviene que los padres pongan algo de su parte y aumenten la apertura de la mencionada piel mediante la acción mecánica de su bajada.

Para ello, mejor durante el baño, cuando no sólo el ambiente es el propicio sino que viene favorecido por la acción del agua sobre la piel del bebé, se puede echar hacia abajo el prepucio hasta que la rojez del glande empiece a asomar.

baby-bath-

No sé por qué, yo estaba bastante obsesionado con el hecho de tener que echarle para atrás la piel de la colilla a mi niño y cada vez que íbamos al pediatra le preguntaba si era el momento, mezclando impaciencia con algo de temor, tengo que decirlo.

Lo más importante que debéis saber es que debéis iniciar la labor de “reblandecimiento” sólo cuando os lo indique vuestro pediatra. En nuestro caso, cuando nuestro niño tenía ocho meses fue el momento indicado.

Para vuestra tranquilidad, siempre que lo hagáis con mimo y con cuidado, el bebé no sufre. Es más, en más de una ocasión mi hijo se ha hecho pis nada más terminar el ejercicio, por qué será…

baby bath

Debéis limpiaros las manos convenientemente antes. Con dos dedos, echáis el pellejo para abajo, como si la colilla mirar al cielo, hasta que se vea el orificio que daría paso al glande y aguantáis unos segundos en esa posición. Quizás se os revuelva un poco pero no le molestará, os lo aseguro.

Tal vez no sea estrictamente necesario hacérselo pero, desde luego, siempre que sea de un modo cuidadoso, mal no le va hacer y, muy posiblemente, evitemos formaciones fibrosas indeseables que nos obliguen a tener que meterle en un quirófano cuando tenga unos años.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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