El bebé, ¿cuando empieza a soñar realmente?

El otro día, y no fue el único, es cuchamos a el bebé de dieciséis meses, emitir un gritito mientras dormía. NO fue suficiente para que despertara del todo pero sí nos dio pie a preguntarnos si es que pudiera estar soñando o, incluso, que tuviera alguna pesadilla (dentro de la dimensión que fuera posible a su edad) que le afectara de aquella manera.

La existencia de sueños se verifica ,a su vez, por la constatación de la existencia de la fase REM (del inglés, Rapid Eye Movement: Rápido Movimiento de Ojos) en la que, bajo los párpados se aprecia el movimiento de arriba abajo y de lado a lado de los ojos fruto de la actividad cerebral mientras se duerme y se sueña.

el bebé y los sueños

Pues bien, la fase REM se ve que se ha detectado en fetos de siete meses, incluso. Lo que significa que los bebés sueñan aún antes de nacer.Lo que ocurre es que, como los sueños se basan en las experiencias diarias del que sueña, las de un no nato no pueden ser muy extensas y se tienen que limitar a asuntos puramente sensoriales (luces, sonidos, etc.)

Una vez que ya ha nacido, pasan los meses y su vida se va llenando no sólo de experiencias sensoriales (cada vez más y de más diversas formas) sino también de situaciones emocionales (dado el contacto que tendrá con su “entorno humano”, sus padres, abuelos, familiares, profesores/as…) y, por tanto, sus sueños se irán plagando de estas vertientes emocionales, sin olvidar las sensoriales que siempre estarán presentes.

Sin embargo, lo que se denominan pesadillas propiamente dichas no se suelen dar hasta que el bebé se convierte en un niño de unos tres años.

el bebé sueña

Cuando sí se aprecia diferencia es cuando el niño comienza a hablar. No porque sueñe más, que no es así, sino porque como empieza a ser capaz de verbalizar lo que “vive” en los sueños, será capaz asimismo de explicarlos o intentar hacerlo.

Así que la diferencia está en que los padres nos enteramos mejor de lo que sueña, nada más. el bebé y los sueños

Lo que también está claro es que durante el sueño, vuestro bebé (como hacemos los adultos) pone en juego partes del cerebro que no se ponen durante la vigilia y estará desarrollando esa parte del cerebro más “aletargada” durante el día. De ahí el beneficio del sueño, no sólo por lo que supone de descanso sino como pieza clave en el desarrollo mental del pequeño.

 

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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