El día de la madre : celebrándolo por primera vez

El Día de la Madre, como dice mi mujer, es, más bien, el Día de los Grandes Almacenes aunque, por mucho que ella piense así, no quería dejar yo de hacerle sentir lo especial que me sentí yo con mi primer Día del Padre.

el día de la madrePorque, hay que reconocerlo, nos gusta celebrar las cosas que ocurren por primera vez y su caso no iba a ser distinto el día de la madre, igual que no lo fue el mío en el día del padre.

Además, como nuestro niño estuvo malito los últimos días de abril (con el boca-mano-pie famoso) y era contagioso, no fue a la guarde y mi mujer lamentó que estuviera ausente el día que, seguro, harían con ellos algún detalle en arcilla o similar para conmemorar, precisamente, el Día de la Madre.  el día

Así que, con esas premisas, me puse yo manos a la obra para que, al menos, se sintiera la mujer más importante del mundo el primer domingo de mayo.

el día de la madre

Compré un bonito centro de rosas que escondí convenientemente en casa y añadí a la compra un paquete de material para modelar. Con él hice una plancha que traté de igualar por los lados para que pareciese un rectángulo y, en un descuido de madre e hijo (que son inseparables…) me llevé al niño para “plantar” su manita en la arcilla y dejar así impresión de aquel primer Día de la Madre.

Limpiar la mano de nuestro hijo (que no sabía ni qué estaba haciendo su padre) y “devolverle” con cualquier excusa a los brazos de su madre fue visto y no visto.

No fue gran esfuerzo, la verdad, para todo el esfuerzo que tuvo que pasar mi mujer y por el que celebramos (al menos, nosotros sí lo celebramos, en familia, todo el día) este Día de la Madre. Digo esfuerzo porque, a cuento de esta celebración, recordé el día del parto, el día que empezó todo (aunque ella comenzó a ser madre nueve meses antes), el día en que se cumplió la máxima de “parir con dolor” porque ni los remedios de la medicina moderna evitaron que mi mujer sufriera durante un largo día.

el día de la madre

Pero fue un esfuerzo que mereció la pena porque, cuando le pusieron a nuestro bebé piel con piel, sobre su pecho, la sonrisa de su madre lo decía todo. Y el cruce de miradas entre ellos me lo dijo todo a mí: esto que empezaba iba a ser un tesoro y, aunque sólo sea por la felicidad que me está proporcionando, este Día de la Madre debe servir para resaltar a mi mujer, su madre, la artífice de todo esto. ¡¡¡Gracias infinitas!!!

 

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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