El enamoramiento mutuo. Nuestro hijo, una felicidad indescriptible.

El Enamoramiento, dice el diccionario, entre otras acepciones, que es “prendarse de amor de alguien” y eso, sin ningún género de dudas, nos pasa a mi mujer y a mí con nuestro niño. No somos un caso especial y único, la inmensa mayoría de los padres (los que tienen hijos con responsabilidad, al menos) han de sentir este fuego por dentro cada vez que ven a sus hijos.

el enamoramiento mutuo

El inicio de el enamoramiento es, evidentemente, la llegada de alguien tan deseado que, aunque cambiará nuestras vidas, la llenará de una felicidad indescriptible.

Pero no penséis que todo es mérito nuestro, de los adultos. Los bebés, como producto de la Naturaleza que son, tienen sus argucias para, ni más ni menos, que conservar la especie. Porque cuanto más “enganchados” estemos los padres de un hijo, mejor le cuidaremos y con más garantía de éxito se desarrollará.

Vuestros hijos eso no lo saben pero no les hace falta, lo llevan impreso en su material genético.

el enamoramiento de su bebe

Para empezar, son dulces, tiernos y con aspecto de fragilidad. Esto casi nos obliga a cuidarlos, nos entra de inmediato la irremediable necesidad de protegerles ante todo y ante todos.

Pero es que su olor, tan peculiar, tan agradable, tan único puede provocar que estemos como idiotas durante horas junto a su cuna mientras duerme sólo percibiendo el aroma que despide.

Y, claro, sus ojazos tampoco son inocentes. Una vez leí que los adultos nos sentimos más atraídos por aquellos que nos miran más, los que demuestran cierto interés en nosotros (los que engordan nuestro ego, en definitiva) y las enormes pupilas de los bebés logran, sin esfuerzo, que cuando te miran te creas en el centro del universo. ¿Qué mayor signo de atracción que ése?

Luego tenemos las risas, los gestos, lo que imitan de nosotros (nos ganan, de nuevo, demostrando que nos prestan atención y, por eso, repiten lo que nosotros hacemos; tocan otra vez nuestro orgullo). Es inigualable cuando mi hijo me regala una gigantesca sonrisa cada vez que llego a casa del trabajo o cuando se parte de la risa cuando “juego” a ir a pillarle o le hago cosquillas.

el enamoramiento mutuo de padres a bebé

Si esto no es enamoramiento mutuo, que venga Dios y lo vea.

Lo que sí sé es que es una experiencia inigualable y altamente recomendable.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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