El Parto y nacimiento de mi Hijo, un día inolvidable

El Parto y nacimiento, el momento más esperado.

Desde que tengo uso de razón recuerdo querer ser padre. Y prácticamente desde el mismo momento, me vi a mí mismo asistiendo al parto in situ.

parto

Tengo que reconocer que temía que, conociéndome como me conoce mi mujer, me invitara amablemente a dejar que otra persona la acompañara porque han sido varios los casos en que, digamos, me he sentido indispuesto cuando he visto sangre o me encontraba frente a escenas que podían herir la sensibilidad del espectador.childbirth preparation

No dejaba de ser un temor infundado porque a mi mujer jamás se le pasó por la cabeza que no estuviera con ella en el momento del parto y nacimiento de nuestro hijo. Por si acaso, me pensaba atiborrar a Coca Colas, como me aconsejó uno de mis hermanos, con más experiencia.

Tampoco hizo falta.

En el Puerta de Hierro la sala de dilatación y de parto es la misma. Es el primer punto positivo, no tener que salir corre que te corre de una habitación a otra cuando los centímetros de dilatación son los adecuados. Da tranquilidad.

Yo pasé las (muchas) contracciones de mi mujer del modo más positivo que pude, dándola conversación, cogiéndola de la mano, acariciándola. Haciendo de marido, en definitiva.

birth

Cuando la matrona le pidió que probara con un empujón para ver hasta qué punto controlaba las piernas con la epidural, vi por primera vez asomar tímidamente la coronilla de mi bebé.

La sensación es indescriptible, tantos meses esperando, tantos años, toda una vida y el comienzo de una nueva vida asomaba gracias al valor y la fuerza de mi mujer (a la que nunca podré estar suficientemente agradecido).

birth baby

Después de ese instante, todo fue muy rápido.

Yo le sujetaba una pierna porque la anestesia le impedía sostenerla bien por lo que vi perfectamente cómo salía al segundo empujón. Un hábil movimiento de la matrona y deshizo la vuelta de cordón que traía. De inmediato, directo al pecho de su madre. Piel con piel.

Y ahí estaba, la conexión madre-hijo en la que nunca había pensado pero que me produjo más felicidad que cualquier escena a solas con mi hijo que pudiera haberme imaginado anteriormente en mi vida.

Le limpiaron estando sobre ella.

Como por arte de magia, supo engancharse a un pecho y, maravillosamente, al acabar con el primero, reptó hasta el otro para continuar comiendo. La naturaleza nunca deja de sorprendernos.

Mientras nuestro retoño comía, se nos saltaban las lágrimas a los dos.

labor contractions

Fue un día largo pero inolvidable.

Si te ha gustado esta información, compártela a través de tu Red Social Facebook, Twitter… Gracias :-)

avatar

Acerca de Javier

Un Padre con la L
Esta entrada fue publicada en Parto y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.