La diabetes gestacional

Aunque muchas mujeres no son diabéticas, sí que pueden serlo cuando estén embarazadas. Y a esta diabetes específica que surge en este periodo se le llama diabetes gestacional. Se produce porque en estos meses, la embarazada necesita mayor cantidad de insulina para que el nivel de azúcar en su sangre sea el adecuado. Aun así, si esa producción no es suficiente aparece este problema, y se produce un aumento de azúcar en la sangre. Aunque normalmente tras el parto, todo vuelve a la normalidad, es fundamental que se controle este trastorno.

diabetes gestacional

De hecho, siete de cada cien mujeres durante el embarazo sufren este tipo de diabetes, ya que, su cuerpo sufre muchísimos cambios, tanto físicos, como hormonales… lo que acaba provocando en algunos casos la aparición de este tipo de problema. Aun así, es cierto que hay un perfil específico de mujeres que tienen mayor predisposición a tenerla. Se trata de aquellas que tengan sobrepreso, o con antecedentes familiares que hayan tenido diabetes gestacional o de tipo 2, por ejemplo.

De este modo, es importante detectar si la mujer tiene este tipo de problema para así empezar a tomar medidas cuanto antes. Lo habitual es que se manifieste alrededor del quinto o sexto mes de embarazo, es decir, durante el segundo trimestre. Su médico o matrona le realizará la prueba pertinente que no es más que hacer que la mujer ingiera alguna bebida con altos niveles de azúcar y acto seguido hacerle unos análisis de sangre para comprobar la cantidad de azúcar que hay.

Y es que, sin duda, la importancia de detectarla y tomar medidas es más importante de lo que a veces se piensa, puesto que, entre las consecuencias que puede traer destaca la macrosomia, es decir, que el bebé crezca más de lo habitual y por ello, además de que hay mayor posibilidad de que existan complicaciones en el parto, también el bebé al nacer puede tener dificultades para respirar e incluso tener los niveles de azúcar en sangre por debajo de lo habitual.

diabetes gestacional

Aun así, por qué esperar a que empiecen los problemas si, una vez detectado, podrás seguir unas pautas para controlarlo. Ante todo, lo más importante es que sigas una dieta rica, sana y equilibrada y por supuesto, te mantengas en activo. Cuidar lo que comas, incluyendo alimentos como las frutas, los cereales, las verduras, controlando las calorías, será un punto fundamental. Es importante que no superes el peso que se indica como estipulado, para ello puedes pedir ayuda a tu médico.

Asimismo, olvídate de seguir una vida sedentaria. Estas embarazada y aunque haya días en que te sientas más molesta, no tienes que quedarte quieta. Sin embargo, tampoco hace falta que te esfuerces en exceso, ya que podría no ser bueno ni para ti ni para el bebé, pero sí es conveniente hacer ejercicio varias veces a la semana, durante al menos una media horita al día. De hecho, incluso si sales a dar paseos, andando a buen ritmo y disfrutando del aire libre, ya estarás manteniendo tu cuerpo activo y en forma.

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Acerca de Maria José

Periodista y Blogger
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