Las fontanelas, la clave de la adaptabilidad

Las Fontanelas durante el primer año del bebé.

En la última revisión con el pediatra, nos dijeron que podíamos dejar de suministrarle el famoso “Protovit”, las vitaminas que el bebé debe ingerir para complementar ciertas carencias. Por ejemplo, la vitamina D la produce la piel al estar en contacto con la luz solar que, como hay que proteger a los niños tan pequeños de su acción directa, hay que aportarla de otro modo.

El caso es que este aporte de vitaminas ayuda para que se cierren las fontanelas.

fontanelas

¿Y qué son las fontanelas?

Los múltiples huesos de la cabeza y la cara (hasta un total de 21) se unen en lo que se denominan “suturas” y cuando coinciden en un punto (o una zona) varias suturas tenemos una “fontanel ”. Al tacto, se puede apreciar la membrana cartilaginosa que la forma. Da un poco de grima, la verdad, pero no está de más para destacar lo delicado que es. Son varias las fontanelas (laterales, posterior y anterior) pero la más reconocida por todos es la anterior, la que está en la parte superior de la cabeza de nuestros bebés.

Pues bien, esas aperturas entre huesos tienen una función doble esencial. Por un lado, permite la correcta salida del bebé por el canal del parto ya que deja que los huesos del cráneo se muevan (incluso se monten unos sobre otros) con tal de “caber” por dicho canal y salir correctamente. Por ese motivo, los cráneos de los niños se antojan como balones de rugby al nacer, fruto de la presión soportada.

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Sin la existencia de las fontanelas, con la estructura craneal fija, esta salida sería imposible. De hecho, las fontanelas son una adaptación al hecho de que, cuando el ser humano se hizo bípedo, sus caderas se estrecharon al igual que el canal del parto y había que hacer algo para que la cabeza del bebé pudiera salir sin traumas.

La segunda función de las fontanelas es la de permitir que el cráneo crezca al mismo ritmo que los órganos de su interior (cerebro, cerebelo y bulbo raquídeo).

Así que, ¡casi nada la importancia de las fontanelas!

Un síntoma bastante típico que se puede apreciar en las fontanelas de nuestro bebé es que la ligera curva que debe presentar al tacto no sea tan ligera y se aprecie cierto hundimiento. Será producto de una incorrecta hidratación del bebé y conviene consultarlo con el pediatra.

La fontanela anterior es la que más tarde suele cerrarse y puede tardar hasta dos años en hacerlo. Como siempre, cada niño es un mundo y no hay fechas fijas para que se produzca. Aunque este seguimiento os lo irá haciendo vuestro pediatra en cada visita.

canal del parto

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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