Las rabietas, qué hacer cuando vuestros hijos las sufren

Las rabietas serán una fase inevitable en la vida de vuestro hijo o hija. Yo me he empezado a interesar porque nuestro pequeño, que está a punto de cumplir un año, se parece a una botella de champán recién abierta en ciertas ocasiones, explota con una efervescencia increíble en décimas de segundo.

Además, y esto nos preocupa más a su madre y a mí, cuando le dan estas rabietas, suele alargar la mano para pegarnos o pellizcarnos o, incluso, se golpea él la cara, la boca, a la vez que no para de gritar, estirarse y ponerse colorado de ira.

rabietas infantiles

Creemos tener localizada la causa de estas rabietas. En nuestro caso, la mayoría de ellas se producen porque está manipulando algo y quiere seguir estándolo mientras nosotros le decimos que lo deje o quiere a toda costa hacer algo (no habla pero ya se le entiende especialmente sobre cosas muy concretas que le gustan y hacia las que siempre se dirige) y nosotros consideramos que no el momento.

Los episodios durante las rabietas son incómodos porque la tensión se nota en el cuerpo de nuestro hijo y su llanto, sus gritos nos tocan la fibra sensible.Pero eso lo sabe él también..

las rabietas infantiles

Por lo general, las rabietas las tienen los niños entre uno y dos años por motivos muy generales: hambre, sueño o para conseguir algo. En los dos primeros casos, fisiológicos y primarios, las rabietas vienen propiciadas por el bajísimo nivel de paciencia de los niños frente a estas necesidades básicas.

En el tercer caso, la rabieta es un pulso porque si con ella ve que consigue de sus padres lo que quiere, se repetirá en el tiempo las veces que sean porque el pequeño percibe que es un buen método para lograr lo que desea.

rabietas infantiles

Aunque estos episodios empiezan, normalmente, de forma muy rápida, una buena idea suele ser tratar de distraerle con otra cosa justo en los momentos iniciales de la rabieta.

Eso sí, una vez comenzada, en pleno auge, no trates de hablar con él ni de abrazarle o mostrarle cariño porque en sus estado de ceguera transitoria no se dará cuenta de nada. Es mejor alejarse un poco, dejar que él vea que su rabieta no nos afecta y cuando esté calmado darle todo ese cariño que querríamos haberle dado cuando estaba enrabietado y no convenía darle por inútil.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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