LLANTO

 

 

¿Os habéis preguntado alguna vez que quieren transmitirnos nuestros hijos con su lloro? ¿Creéis que hay diferentes tipos o será un mito?

Supongo que habréis escuchado en muchas ocasiones, que no todos los llantos son iguales, que cada uno expresa una intención. Pues sí, así es. Desde que nacen, los bebés, aunque no tienen ninguna intención de ello, se comunican con nosotros a través de multitud de conductas. Una de ellas es el llanto. Al principio, probablemente será difícil distinguirlo pero seguramente, pasados unos días, cada mamá sabrá distinguir, como una experta, que implica el llanto de sus pequeños.

El llanto es una conducta que se produce como respuesta refleja a un estado de malestar.  Permitiendo a los padres, conocer un poco más las necesidades de sus hijos y responder ante ellas.

Peter H. Wolff ha distinguido 4 tipos de llanto en los niños pequeños:

Llanto básico: Este llanto se caracteriza por ser regular y rítmico. Los niños suelen manifestarlo  principalmente cuando tienen hambre.

 

Llanto de Cólera: Este tipo de llanto es menos rítmico que el básico y suele ser más fuerte porque una gran cantidad de aire pasa por las cuerdas vocales.

 

Llanto de dolor: Lo más característico de éste es el comienzo, ya que aparece de forma súbita, y es un llanto muy fuerte. Además no suele haber quejas previas e incluso puede ir seguido por contención del aire. Es decir, como decimos comunmente entre nosotros, que se quedan sin arrancar, como paralizados.

 

Llanto de atención: Es un llanto que aparece unas dos o tres semanas después del nacimiento del bebé. Se caracteriza por ser dos o tres lloriqueos sin contención del aire.

 

Aún así, no sólo estas características del llanto nos ayudan a saber qué es lo que quieren, sino que nos dan otras pistas como por ejemplo, si se calman rápido al cogerles, o al darles de comer, o si se tocan sus ojitos, refunfuñan… Estas conductas también acompañan a los distintos tipos de llanto y nos facilitan el conocer mejor la intencionalidad de sus lloros. No olvidando, por supuesto la intuición materna, que es una de nuestros mejores aliadas en el cuidado y comprensión de nuestros recién nacidos.

 

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Acerca de Judit

Psicóloga
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