Observar a tu hijo, ¡mejor que ver la tele!

Os puedo asegurar que hay pocas cosas en la vida tan sencillas y baratas como divertirse y observar a tu hijo. Y nada comparable al “entretenimiento” que nos pueda aportar la tele; éste es entretenimiento de verdad, con mayúsculas.

observar aprendizaje bebéEs cierto que con la edad de nuestro hijo, algo más de trece meses, hemos tenido ocasión de verle evolucionar muy rápido en el último mes y medio, más o menos. Ahora hace cosas que eran impensables a principios de este año, por ejemplo. A vosotros os pasará igual. No sé si será cuando vuestro hijo tenga trece, doce o quince meses pero llegará un momento en el que la observación que hagáis sobre vuestros hijos os deje perplejos por el nivel de evolución que alcanzan.

En el caso de nuestro hijo, lleva tiempo con una habilidad sin tacha abriendo y tapando botes con tapones de plástico. Lo mismo hace con un bote con piezas de distintas formas y colores, que también tiene su tapa y ya no falla ni una sola vez cuando la va a colocar.

Esas mismas piezas, pensadas para que las pase por los agujeros correspondientes a su forma, ya consigue, al menos, enfocarlas al lugar apropiado por el que entrar al bote. Con un poco de ayuda, acaba empujándola, con el consabido aplauso por su parte, por supuesto. observar a tu bebé

Otro juego que tiene y que completa con bastante destreza es uno en el que una base de madera con una vara en vertical, acoge varios donuts cuyos tamaños van de mayor a menor, de abajo a arriba. Él saca cada donut insertado en la base, uno a uno. Es curioso también que cuando los va sacando, los apila a un lado, no los deja de cualquier manera. Después, los vuelve a colocar en la vara de la base. Eso sí, todavía no controla el orden por tamaño que tiene que seguir. Pero sí me sorprendí esta mañana cundo le dije que cogiera la pieza rosa, que no era la que más cerca tenía, y se aproximó a cogerla.

observar al niñoTambién lleva más o menos un mes señalando con el dedo. Pero no sin criterio, que cuando le pedimos que en un cuento señale a Pluto, no va ninguna otra figura. En un libro de estos de plástico con dibujos y muchos colores que se usan en el baño, cuando le pedimos que nos busque el pez o el sol, tampoco duda. Lo localiza y lo señala, mirándonos inmediatamente para que nos cercioremos de su acierto.

Es alucinante observar y ver crecer a un hijo de esta forma.

Acompañarle en este proceso es algo precioso y, tal vez, lo más gratificante que pueda experimentar un padre. ¡Como para perdérselo!

 
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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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