¿Por qué me siento triste tras el parto?

¿Por qué me siento triste tras el parto?

¿Por qué tengo ganas de llorar?

¿Sólo me pasa a mi?

Acabas de conocer a tu bebé, todo el mundo celebra que ya está aquí, hay globos, flores, bombones, y ese jamón serrano que algunas tanto echasteis de menos durante el embarazo. Si todo está yendo tan bien, ¿por qué tienes ganas de llorar? ¿Por qué sientes esos cambios de emociones tan intensos? Pues aunque creas que eres la única a la que puede estar ocurriéndole esto, no es así. Después del nacimiento, muchas mujeres suelen manifestarse desanimadas, algo tristes e inseguras ante la nueva responsabilidad que tienen ahora. Este proceso está más que estudiado y se le conoce por “Maternity blues” y es un periodo de “depresión” transitoria que suele hacerse más visible entre el tercer y el quinto día tras el nacimiento del bebé. Se manifiesta por cansancio, cambios de ánimo bruscos, ganas de llorar y desorganización. No se sabe la causa concreta por la que esto ocurre, aunque tiene mucha relación con el descenso brusco de las hormonas que se mantenían altas en el embarazo (estrógenos y progesterona entre otras). Son unas semanas en las que tu cuerpo responde a la necesidad de adaptarse a todos los cambios que, junto con el bebé, han irrumpido con fuerza en tu vida, amenazando con desorganizarla.

Normalmente suele ir disminuyendo poco a poco según llegas a casa y vas organizando todo y aprendiendo a adaptarte a tu nueva vida con el bebé. En las primeras dos semanas debes encontrarte mejor, más animada y controlando la situación con seguridad y control. Si esto no ocurre y conforme pasan los días vas encontrándote peor, consulta a tu matrona, por si necesitas ayuda. Ya que en algunos casos (1 de cada 10 mujeres según algunas bibliografías) puedes desarrollar una depresión postparto, que con su correcto diagnóstico y tratamiento tiene buenos resultados y puedes volver a sentirte como siempre.

Si tras varias semanas continúas con esos síntomas, y además añades más de los que se enumeran a continuación, debes hablar con tu matrona o tu ginecólogo:

- Tristeza.

- Irritabilidad.

- Fatiga, cansancio.

- Insomnio.

- Pérdida de apetito.

- Incapacidad para disfrutar.

- Desbordamiento.

- Ansiedad.

- Cambios bruscos de humor.

- Sentimientos de culpa por sentirte así.

- Ataques de pánico.

- Pensamientos suicidas.

- Falta de concentración.

- Rechazo de tu hijo.

No debes agobiarte si tras semanas sientes este tipo de síntomas, pero sí debes hablarlo con un profesional que te oriente y te trate para encontrarte mejor y acabar poco a poco con esa situación. A veces, puede ocurrirte pasados incluso 6 meses tras el nacimiento, da igual el momento en que ocurra, lo importante es hablarlo, y en caso necesario tratarlo. Debes pensar que en la actualidad cada vez se sabe más sobre las depresiones y su tratamiento, y en este caso no va a ser menos.

 

Recuerda que no eres la única a la que le ocurre, y que cualquier mujer que haya sido madre, o cualquier profesional, puede entender las cosas que estás sintiendo.

 

Ante todo no te sientas culpable,  no intentes hacerlo todo tú sola, pide ayuda a tu pareja o familiares cercanos. No descuides tu alimentación e intenta descansar siempre que puedas. Restringe las visitas si es necesario para evitar más estrés hasta que estés más organizada, cuida a tu bebé según tu instinto maternal y ten paciencia, el primer año del bebé requeriría un amplio y completo manual de instrucciones, pero ¿qué mejor manera de aprender algo que experimentándolo tu misma? Tómatelo con calma e ilusión, ser mamá es algo único y ahora es posible para ti. ¡ÁNIMO!

 

 

 

 

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