Ser padre, un maravilloso sueño cumplido al lado de nuestro hijo

Ser padre, un sueño cumplido que supera con creces lo imaginado.

siginificado ser padre

Anoche, cuando me dirigía a la cama y al pasar junto a la cuna de mi niño, no pude evitar quedarme un rato mirando cómo dormía. Se le veía plácido, con la respiración pausada (afortunadamente. Hemos pasado unas noches “toledanas” con las toses y los mocos).

A diferencia de los primeros meses, ya consigo superar la tentación de poner la mano sobre su pecho para comprobar que respira.

Aunque hacerlo es algo totalmente lógico y natural.

Es tal el tesoro que tenemos en nuestras vidas que se caería hecha pedazos la mía si le pasara algo. No quiero ni pensarlo.

Sobre todo, teniendo en cuenta el tiempo que he estado deseando ser padre y que llegara este momento.

Desde que tengo conocimiento he querido ser padre.

Y esto a pesar de los comentarios de “ayuda” de amigos, conocidos y allegados que no paran de decir que ser padre te cambia la vida, que no vas a volver a tener un momento igual con tu pareja, que se acabaron tus aficiones, que vas a dejar de dormir bien…

Ahora lo entiendo: desanimar a los que aún no éramos padres es la táctica perfecta para seguir siendo ellos los únicos que disfruten de algo inigualable como ver crecer una vida a la que has contribuido, ver cómo aprende, cómo se equivoca, cómo rectifica, como se hace daño y como se cura, cómo se ríe, cómo llora, cómo vive…

Cada detalle es un mundo. Y es tan maravilloso ese mundo entorno a tu retoño que el de antes, el que había previo a su llegada, se para por completo, pasa a un segundo o tercer plano. A veces, os lo aseguro, noto que se desvanece ese otro mundo (que al estar junto a mi hijo me parece lejano e irreal).

ser padre un sueño cumplido

No existen más que sus ojos vivos e investigadores, sus manos raudas, sus muslos de futbolista o de anuncio de neumáticos, su boquita perfecta, su naricilla casi inapreciable, su sonrisa mágica. ¡Ay, esa sonrisa, qué de preocupaciones de mi vida cotidiana ha conseguido destrozar! Es nuestro sol, alrededor del que giro yo y gira su madre.

Y lo bueno es que él nos brilla como reconocimiento a nuestra dedicación.

Nos regala una enorme sonrisa cuando nos ve después de cualquier ausencia o una carcajada que nos sabe a gloria cuando jugamos con él o le hacemos cosquillas o le comemos a besos.

Es cierto ser padre tiene momentos duros, requiere mucho trabajo y, para evitar percances, más concentración que la que ha de poner un limpiacristales colgado en lo alto de un rascacielos.

Pero incluso contando con esos instantes, sentimos rozar el cielo con los dedos, nos creemos protagonistas de un sueño.

Sirva este post para que, en el futuro, pueda nuestro hijo tener constancia de lo que significa para nosotros. Se supone que le hemos dado la vida. No es así. Nos la ha dado él a nosotros.

ser padre asi es mi mundo

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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