Sexualidad y Embarazo

 

Mientras estamos en las consultas con la matrona o el ginecólogo, o incluso en las clases de Educación Maternal, podemos hablar sobre lo que se debe o no comer, sobre cómo prevenir las nauseas, cómo crece el bebé, o qué fases tiene el parto, pero normalmente nadie habla sobre cómo va a cambiar la sexualidad durante el embarazo y postparto y si podremos continuar con las relaciones sexuales sin problemas.

La sexualidad en la pareja pasa por muchas fases y periodos, una de las fases más marcadas por cambios es el embarazo. Esta etapa supone una adaptación tanto psicológica como física en la mujer, que lleva consigo un proceso que varía a lo largo de los trimestres. Esto se vivirá diferente en cada una de vosotras, no todas las mujeres viven una misma sexualidad durante este periodo.

Hay muchos mitos respecto a la sexualidad en el embarazo, que hacen que muchas mujeres la vivan con temor o sentimiento de culpa. Esto ligado a la falta de información y a los tabúes que aparecen en relación al tema, hace que se haga difícil mantener una adecuada y satisfactoria vida sexual durante el periodo de embarazo y postparto.

Por ello hablaremos en este post de los cambios principales en el cuerpo de la embarazada.

Se producen múltiples cambios en el cuerpo de la mujer, pero hablaremos de los más relacionados con la sexualidad debido a las hormonas como estrógenos, o progesterona.

Los órganos de la pelvis: En la vagina se produce un aumento de lubricación y vascularización, que hace que aumente su sensibilidad y que cambie su tonalidad de color (se vuelve más violácea). Los labios mayores y menores,  y el clítoris, están más hinchados y turgentes debido al aumento de riego sanguíneo, por lo que también aumentan su sensibilidad. Las articulaciones de la pelvis se relajan, haciéndose más flexibles para después facilitar la salida del bebé (sobre todo en el tercer trimestre).

El pecho: los cambios en el pecho a veces empiezan de forma muy temprana, incluso desde el momento de la primera falta de menstruación. Se produce un aumento de tamaño y de firmeza en las mamas y la capacidad eréctil de los pezones aumenta y, en definitiva, se muestran mucho más sensibles (hay mujeres para las que este aumento de sensibilidad hace que sean más molestas las caricias, sin embargo hay otras a las que les genera mayor excitación).

 

También encontramos otros cambios, por ejemplo, que conforme avanza el embarazo, el aumento de peso de la mujer se hace evidente, y puede hacer que esta se sienta “menos atractiva” o que vea limitada su capacidad erótica o de seducción. Esta idea errónea puede afectar negativamente a la sexualidad. La mujer embarazada tiene un brillo especial

Pero por otro lado, el hecho de no tener que usar métodos anticonceptivos (si estás con tu pareja estable) durante estos 9 meses, puede facilitar la espontaneidad de las relaciones y permitir disfrutarlas satisfactoriamente. La sexualidad es una necesidad más del ser humano, y como tal no hay que dejarla de lado. A pesar de notar cambios en el cuerpo, el embarazo es una época de unión a tu pareja, de mayor vinculación e ilusión. ¿Por qué no daros la oportunidad a los dos de poder disfrutar también de una sexualidad plena? Esto aumentará tu autoestima, y os hará sentir mejor. Además, se ha comprobado que tras un orgasmo femenino se liberan endorfinas que son aquellas que se encargan de provocarnos un estado de bienestar y relajación, y, como viajan por la sangre, también las recibe el bebé, por lo tanto, ¡todos contentos!

En el siguiente post hablaremos sobre los casos en que no se deben tener relaciones coitales (con penetración), y qué suele ocurrir a nivel sexual según los trimestres de embarazo.

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