Terrores nocturnos y pesadillas en los pequeños

Mi hija mayor tuvo muchos episodios de terrores nocturnos, muchos muchos. Este hecho es realmente un problema que además de perturbar el sueño y el descanso más de lo que suele venir siendo normal en cualquier hogar en el que nace un bebé, provoca un sentimiento importante de impotencia por no poder ayudarle.

terrores nocturnos

Lo único que puedes hacer es estar a su lado, hablarle de forma tranquila y esperar a que abra los ojos. Entonces suerte tendrás si consigues que concilie pronto el sueño, porque sino tendrás que invertir el tiempo necesario aunque sean las 4 de la mañana y al día siguiente no puedas parar el tiempo para recuperar el sueño perdido.

terrores nocturnos en los pequeños

Las pesadillas se diferencian de los terrores nocturnos. Éstas provocan despertares muy desagradables con llantos e incluso ansiedad y normalmente el niño o niña recuerda lo que le ha provocado el miedo. Las pesadillas suelen aparecer entre los 8 y 12 años mientras que los terrores nocturnos, en los que el peque se despierta de golpe pero le cuesta conectar con la realidad, suelen aparecer entre los 3 y los 12 años.

Aunque estas edades es lo que nos muestran los apuntes de Educación Infantil, en mi caso, es decir, en mi práctica personal, los terrores que tenía mi hija aparecieron desde que nació y duraron casi casi hasta los 3 años, momento en el que empezó a dormir más o menos decentemente.

En los terrores nocturnos el niño o niña suele tener las pupilas dilatadas, sudoración excesiva, taquicardia y suele gritar además de llorar.

terrores nocturnos solucion

La causa suele atribuirse a vivencias desagradables o excesivamente estimulantes. Mi experiencia me dice que es verdad y que además, recuerdo que cuando íbamos a una fiesta de cumpleaños o celebración con mucha gente, jaleo y ruido, esa noche, era terrible. También recuerdo que cuando por algún motivo yo tenía un mal día y había discutido con alguien, mi hija también dormía peor. Eso me ha hecho ir creciendo y valorando que mi bienestar emocional influye directamente en mis hijos, pues no dejan de ser ramificaciones de mi cuerpo que están absorbiendo todo aquello que ven, oyen y viven en casa.

Si te ha gustado esta información, compártela a través de tu Red Social Facebook, Twitter…

avatar

Acerca de Carmen

Mamá, Blogera, Redactora
Esta entrada fue publicada en Bebés y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.